Talentos deportivos, ¡somos los que flinchy!

Talentos deportivos, ¡somos los que flinchy!

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“No, qué tal. Simplemente, somos los que flinchy. La bendición, por favor, gracias, amén”. Adalberto Peñaranda

Talentos deportivos, una gran oportunidad para preguntarse: ¿es suficiente el talento para triunfar en la vida?

¡Somos los que flinchy! El significado de la frase fue un misterio al principio, pero eso no importó para que se hiciera viral durante el Mundial de Fútbol Sub-20, gracias al jugador vinotinto Adalberto Peñaranda, porque se trataba de algo bueno.

Los que flinchy, los mejores, los más talentosos, ¡esos somos nosotros! Se repitió como un mantra entre fanáticos y jugadores durante la travesía que llevó a la selección juvenil de Venezuela a alcanzar el subcampeonato mundial, el mayor logro de la historia del balompié de este país.

El talento frente al penalti

“Los penaltis los fallan solo aquellos que tienen el valor de tirarlos”. Roberto Baggio

Minuto 73 de la final del Mundial de Fútbol Sub-20. Todas las miradas están sobre Adalberto Peñaranda. Si convierte el penalti, la selección vinotinto empatará el marcador.

La desilusión aparece pronto. El derechazo del 7 vinotinto es detenido por el arquero inglés. La historia del fútbol está llena de episodios similares: el más talentoso falla un penalti en un momento clave.

¿Exceso de confianza en sí mismo, o demasiados nervios y presión? Imposible saberlo, e injusto evaluar la actuación de Peñaranda en el Mundial por esa única acción.

Lo que para mí es una certeza es que como dijo el exjugador italiano Roberto Baggio, hace falta valor para cobrar un penalti. Un valor que entre los mejores está sustentado no solo porque cuentan con la aptitud y actitud necesarias para asumir el desafío, sino también por la práctica y el esfuerzo que han realizado para llegar a ese momento.

La disposición para dar un paso al frente por el grupo de compañeros y por ti mismo para alcanzar un objetivo, también te lleva a ser “el que flinchy” en cualquier ámbito.

El talento es corriente

“La disciplina y el trabajo son los únicos caminos para crecer”. Tomás Rincón

[ictt-tweet-inline]Para Doris Lessing, escritora y Premio Nobel de Literatura, el talento es algo bastante corriente, lo que escasea es la constancia,[/ictt-tweet-inline] o como diría el capitán vinotinto Tomás Rincón, el trabajo y la disciplina.

“Se confunde talento con facilidad”, dice Toni Nadal, entrenador del ganador de 15 grand slams de tenis, Rafael Nadal, quien quizás sea uno de los ejemplos más emblemáticos de perseverancia y lucha en el deporte, mientras que el gran Michael Jordan sentenció:

“Todo el mundo tiene talento, pero la habilidad requiere trabajo”.

Para demostrar que eres el que flinchy no basta con confiar en el talento que tienes, no es suficiente, siempre hay que trabajar y muy duro. Es lo que hacen los talentos deportivos. 

La pasión impulsa el talento

“Mi inspiración es la pasión por todo lo que hago”. Rafael Nadal

Siempre me he preguntado qué mueve a los Messi, Cristiano, Federer y Nadal a seguir compitiendo por alcanzar más y más logros y récords. No son ciertamente ni el dinero ni la fama, eso ya lo tienen, pero me atrevería a decir que ni siquiera en sus comienzos obtenerlos haya sido la motivación principal que los empujó a emprender una carrera profesional como deportistas.

En ellos y en muchos otros que alcanzaron sus metas en cualquier área de la vida, se combinan los sueños de triunfo, la pasión por lo que hacen y el talento, junto con la disciplina, la constancia y el sacrificio. Por eso son los que flinchy.

Talentos deportivos, humildad

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“Para aprender a triunfar, primero tienes que aprender a fallar”. Michael Jordan

Detrás de cada tiro libre ejecutado con maestría, de cada cabezazo a gol después de un centro perfecto o de una atajada salvadora del arquero, no está la casualidad, sino largas horas de entrenamiento, de fallas y tropiezos y de intentar una y otra vez hasta que salga bien.

Y después de celebrar que la jugada tan entrenada dio el resultado esperado durante el partido, los grandes talentos deportivos no se conforman. Los que flinchy son lo suficientemente humildes para estar dispuestos a seguir trabajando en pulir su talento y aprendiendo para lograr nuevos objetivos. 

“Si eres humilde no tienes miedo de aprender, si eres humilde no tienes problemas para enfrentar los desafíos. Los arrogantes tienen miedo del futuro, los humildes lo buscan. Si quieres ser alguien en la vida, debes ser humilde”. Roberto Baggio. 

Elsa Pilato #ContentTeam

Emprendedor: la casa que habito hoy

Emprendedor: la casa que habito hoy

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Emprendedor. Definirlo implica revisar raíces, vivencias, aprendizajes, para luego construir una fotografía del presente: ¿Cómo he incorporado mi historia al emprendedor que soy?

 Pensar como un emprendedor. Sobre ese tema me planteaba escribir.

Pero, ¿cómo piensa un emprendedor? Pues en este momento, si lo digo por mí, pienso en Venezuela como mi inspiración y mi dolor, mi rabia y mi esperanza, como esa fotografía indeleble, ese presente que no me puedo quitar de la cabeza. Así somos, circunstancias y emociones.

 Venezuela, mi espacio para emprender. Esa casa que tuve que abandonar y que tanto extraño, ese escenario que me enseñó que el emprendimiento siempre será una opción y una aventura. Es prácticamente un talento natural aupado por el entorno, el apasionamiento, el humor, el profesionalismo y las ganas de aprender, estudiar, superarse.

Crecí entre emprendedores. Mi papá y mi mamá se dedicaron al comercio, a una pequeña empresa de servicios.

 Si hago lectura de lo que vi en ellos, capturo algunas escenas de mi álbum familiar, y si quiero descifrar qué es eso que hace a un emprendedor y forma su mentalidad, encuentro 5 visiones:

 

Mis padres

Sencillez e inteligencia emocional.

 La mano derecha de mis padres era su compadre. Sí. Ellos bautizaron a los hijos de Francisco, conocían a su esposa y en muchas oportunidades compartieron nuestra mesa.

 Hoy, a más de 40 años de esta historia, «el compadre», sigue trabajando con mi mamá. Ambos lograron fidelidad y compromiso de sus empleados conectando con ellos más allá de lo laboral.

El emprendedor no lo tiene todo, lo complementa.

Mi papá era un hombre sencillo y trabajador, evitaba los conflictos. Ningún emprendedor lo tiene todo, ante esta realidad aplica lo de la media naranja. Mi mamá siempre fue ese complemento. La de la visión, las ventas y las negociaciones. Buen match para los negocios, incluso en uno familiar, que al involucrar sentimientos y relaciones, complica mantener el enfoque en el negocio.

Detalles que inmortalizan tu marca.

Nunca olvidaré la expresión de una señora que estuvo en el velorio de mi papá. No la conocíamos. Sin embargo, estuvo allí para despedirse del señor que una vez le dio una flor al entrar a su negocio.

 Un viernes previo al Día de las Madres, mi papá entregó rosas rojas a todas las mujeres que entraban al estacionamiento que gerenciaba. Hizo inolvidable su marca gracias a un detalle sencillo que marcó la diferencia.

El cliente tiene la razón.

Mi papá evitaba la discusión con sus clientes. Normalmente, por más fuerte que fuera el conflicto y la molestia, por alguna razón terminaba ajustando sus diferencias con una buena cara y un apretón de manos.

No siempre fue así, pero destacar la empatía como valor fundamental para prestar un servicio, ayuda. Mi papá siempre nos decía:

No sabemos con qué problema anda ese señor encima. Quizá una preocupación una enfermedad. Ponte en su lugar.

Sabiduría cotidiana. Del libro al día a día.

No es el fin del mundo.

Las dificultades económicas llegaron y con ellas el tema de discusión en la mesa familiar. Responsablemente se hacían ajustes, recortes y, al final, siempre reinaba el optimismo . Hay una frase de mi madre con la cual, como un mantra, siempre finalizaban las conversaciones en época de recesión económica:

El dinero está en la calle, solo tenemos que salir a buscarlo

Preocuparse paraliza, ocuparse hace que fluya la energía. Así fue, y así será.

Así crecí y me formé… Con mentalidad de emprendedor cotidiano. Porque al final, ser emprendedor es un estado mental. Ser emprendedor es lo que veo hoy en mi país: gente que lucha por un sueño, que es generosa y honesta, que lejos de rendirse se automotiva, que incluso agradece las dificultades. 

Hay una frase que leí en un libro infantil que encontré en una biblioteca. Malala-Iqbal: Dos Historias sobre la valentía, de Jeanette Winter. Cuenta  la historia de dos niños de Pakistán, valientes e inspiradores, Iqbal y Malala. Luchadores y libertadores de sus pueblos. Con ellos pensé en Venezuela, en mis padres, en mi infancia, en la actitud que marcó mi vida y en un motivo para escribir esta reflexión. Y me quedé con esta frase:

[ictt-tweet-inline]Que yo nunca rece para ser preservado de los peligros sino para alzarme ante ellos y mirarlos cara a cara.

Rabindranath Tagore[/ictt-tweet-inline]

Mantra que debe acompañar la mentalidad de un emprendedor, que está en ti, en tus hijos, en tus padres, en un amigo, o incluso en el territorio que te marcó como un tatuaje permanente la actitud ante las dificultades. Y como decía mi padre:

Valor y… ¡pa’ l’ante!