No hay empleo para tanta gente

No hay empleo para tanta gente

“No hay empleo para tanta gente”, me dijo hace unos diez años mi amiga, una super científica que cursaba su doctorado en una reconocida universidad, mientras me comentaba uno de los principales temas que preocupa desde hace algún tiempo al sector académico.

“Estamos formado empleados pero no hay mercado que los pueda absorber”, y con esta frase uno de los profesores de mi amiga sentenciaba una de las inquietudes que todavía hoy  mueve los pasillos del mundillo académico.

Si bien el profesor el profesor le confesaba a mi amiga su impotencia sobre las tendencias negativas del empleo en el mundo, generadas por la irrupción de la tecnología, también le hablaba de las soluciones.

 “Hay que empezar a formar en emprendedores”, gente capacitada para autoemplearse y al mismo tiempo generarle empleo a su entorno inmediato, le dijo el académico.

Y es apenas hoy que logró ver el impacto de aquel comentario.

Si bien el requerimiento de nuevas habilidades creadas por la transformación digital están generando un cambio de paradigma en la empleabilidad.

Advertido ya desde el sector educativo formal global, los líderes mundiales han sido incapaces de detener los avances en la caída del empleo a escala mundial.

 

¿Cómo puedes evitar ser parte de las estadísticas?

El problema es que el desempleo estructural, ese desempleo que leemos o escuchamos en titulares de noticias y que pensamos que es solo una estadística intangible, se puede materializar y puede tocar hasta tu puerta.

Pero mientras para un grupo de la población esta situación puede ser una tragedia, para la avanzada generacional  Millenial, y la que viene con pasos firmes configurando el camino, los Centenials, esta transición del empleo no es novedad.

La inconformidad que los jóvenes han mostrado frente al esquema tradicional de empleo tiene solo un nombre, son nativos digitales, por lo tanto sus paradigmas de obtención de información y de reconocimiento del mundo son diferentes a los de sus padres.

“A mí no me interesa que una empresa me contrate. Esa era una aspiración de mis padres. Yo  prefiero ver cómo hago mi empresa”, me respondió en alguna ocasión el amigo de mi hija.

 

Cambias tú y cambia el empleo

 

La llamada economía de los pequeños negocios estás cada día más fuerte.

Esa economía de compartir, donde cada quien pone lo que puede y se articula bajo un sistema de referencia y reputación, se llama formalmente economía naranja, y está cambiando paradigmas de empleabilidad y emprendimiento sustentados en las industrias creativas.

Pero el cambio de paradigma es poderoso. Se crean nuevos negocios digitales que requieren, a su vez, nuevas habilidades y existen plataformas como Linkedin donde  puedes armar tu perfil y luego  el algoritmo de conexión te ayuda te ayuda a buscar la vacante que más se adapta  a las habilidades que has desarrollado y te conecta con una nueva red de contactos, con tu tribu digital.

Hoy existen nuevos perfiles, nuevas formas de certificar tus conocimientos y también hay otras expectativa de los reclutadores frente al requerimiento de habilidades personales.

Apenas estamos advirtiendo el cambio, la transformación. Síguenos que estaremos revisando el potencial inmenso de oportunidades que Internet está generando en el mundo.