Coach. Una palabra de moda, un concepto que puede significar burla o reto de acuerdo al público que lo analice. Lo cierto es que un coach, fue quien salvó a Jorge VI, de su propio discurso trabado por la tartamudez y el miedo.

 

Gritar una palabrota a veces puede resultar liberador, pero más lo es mirar como con ojos nuevos un problema cuando otra persona corre el velo que te ha bloqueado la visión durante mucho tiempo.

 

El Rey Jorge VI hizo ambas cosas: gritó groserías como parte de su terapia para superar su tartamudez, y también fue guiado por un coach, Lionel Logue, para destrabar, no tanto su lengua, como la imagen de sí mismo que otros habían creado y en la que se encontraba enfrascado.

 

La historia se cuenta en la película El discurso del rey (2010) y puede ser tomada como ejemplo de la importancia de un buen coach para liberar el potencial de otros.

Coach: Escuchar y actuar

 

La esposa del duque de York acude a Logue después de que su marido había pasado por las consultas de muchísimos médicos y especialistas a lo largo de su vida sin encontrar mejoría a su problema.

 

Los métodos poco ortodoxos de Logue al principio hicieron temer por un nuevo fracaso, pero al final fueron eficaces. ¿Dónde estuvo la diferencia?

 

Desde el principio el coach se propuso construir un ambiente de confianza, e insistió en el trato de igual a igual, bajo unas normas claras: “Mi casa, mis reglas”.

 

El trato igualitario en el que tanto insiste Logue va más allá de la condición de miembro de la familia real del paciente. El coach es consciente de que necesita esta horizontalidad para que se pueda establecer un diálogo que permitirá a ambos identificar los obstáculos y definir las estrategias para afrontarlos.

 

“Mi trabajo consistía en darles (a los soldados traumatizados por la guerra) la fe en su propia voz y hacerles saber que un amigo estaba escuchando”.
Lionel Logue (El discurso del rey)Twitter

Otra visión de tu potencial

 

Logue y Jorge VI querían lo mismo. El coach estaba deseoso de acompañar al rey en su proceso de descubrir su potencial y ayudarlo a superar su tartamudez, y Jorge VI como paciente estaba dispuesto a hacer lo necesario para lograrlo.

 

“Estoy dispuesto a trabajar duro”.
Jorge VI.

 

Un deseo común y unos objetivos y estrategias concertadas dirigidas a que Jorge tuviera una visión distinta de sí mismo, alejada de aquella que su entorno desde niño había creado para él, donde era el pequeño que no podía hablar corrido, donde era derecho por obligación y no zurdo por naturaleza, y donde su padre le gritaba que soltara las palabras de una vez, que era fácil.

 

El coach supo escuchar y poner en evidencia los temores de Jorge, agobiado por el peso de tener que ser rey sin quererlo tras la abdicación de su hermano.

 

“Está asustado, tiene miedo de su propia sombra. Este hombre realmente podría ser alguien grande y me está dando la pelea”.
Lionel Logue (El discurso del rey)

 

Al mismo tiempo, el coach supo mostrarle que con el trabajo y la práctica podía prevalecer sobre sus miedos, hablar ante su pueblo fluidamente y transmitirle confianza y seguridad.

 

El discurso crucial de Jorge VI en el comienzo de la II Guerra Mundial, transmitido en vivo por radio, cierra la película.

 

Las dificultades están presentes hasta el último segundo, pero una vez superada la prueba, con la ayuda de Logue, el rey sale del estudio lleno de confianza, seguro de su capacidad para liderar la nación a través del sombrío camino que se avecina.

Elsa Pilato #ContentTeam

AUTORIDAD EN COACHING

 

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